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Fisiología, estudio de los procesos
físicos y químicos que tienen lugar en los organismos vivos
durante la realización de sus funciones vitales. Estudia
actividades tan básicas como la reproducción, el crecimiento,
el metabolismo, la respiración, la excitación y la
contracción, en cuanto que se llevan a cabo dentro de las
estructuras de las células, los tejidos, los órganos y los
sistemas orgánicos del cuerpo.
La fisiología está muy relacionada con la anatomía e
históricamente era considerada una parte de la medicina. El
gran hincapié que la fisiología hizo en la investigación de
los mecanismos biológicos con la ayuda de la física y la
química, convirtió a la fisiología en una disciplina
independiente en el siglo XIX; sin embargo, hoy se tiende a la
fragmentación y a la unión con la gran variedad de ramas
especializadas que existen en las ciencias de la vida. Se
reconocen tres grandes divisiones: fisiología general,
relacionada con todos los procesos básicos que son comunes a
todas las formas vivas; la fisiología y la anatomía funcional
de los seres humanos y de otros animales, incluyendo la
patología y los estudios comparativos, y la fisiología
vegetal, que incluye la fotosíntesis y otros procesos de la
vida de las plantas.

Nivel de descripción de la gramática que estudia la estructura
y la forma de las palabra tanto en su flexión como en los
procesos de formación de nuevas palabras.
A diferencia de la sintaxis, que toma las palabras como
unidades para construir oraciones agrupándolas según su
función en la estructura oracional, la morfología se interesa
por la estructura interna de las palabras, e intenta descubrir
las reglas que gobiernan la formación de palabras a partir de
unidades menores. Las unidades básicas con que trabaja la
morfología son los morfemas, las unidades lingüísticas más
pequeñas con significado. Los morfemas son entidades
abstractas que expresan rasgos básicos de tipo gramatical o
semántico (véase Morfema; Lexema). Su realización como
parte de una palabra se denomina morfo. Habitualmente, morfema
y morfo se encuentran en una relación uno a uno; sin embargo,
en algunas ocasiones un morfema puede realizarse con
diferentes morfos, extremo que se conoce como alomorfía. Así,
por ejemplo, -s, -es, -Ø son alomorfos del morfema de plural
en español, como puede observarse en hombre/hombres,
par/pares, crisis/crisis, respectivamente.
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