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(1822-1895),
químico y biólogo francés que fundó la ciencia de la
microbiología, demostró la teoría de los gérmenes como
causantes de enfermedades (patógenos), inventó el proceso que
lleva su nombre y desarrolló vacunas contra varias
enfermedades, incluida la rabia.
Pasteur, hijo de un curtidor, nació en Dôle el 7 de diciembre
de 1822, y creció en la pequeña ciudad de Arbois. En 1847
obtuvo un doctorado en física y química por la École Normale
de París. Tras convertirse en ayudante de uno de sus
profesores, inició investigaciones que le llevaron a un
descubrimiento significativo: comprobó que un rayo de luz
polarizada (véase Óptica) experimentaba una rotación bien a la
izquierda o a la derecha cuando atravesaba una solución pura
de nutrientes producidos naturalmente, mientras que si
atravesaba una solución de nutrientes orgánicos producidos
artificialmente no se producía rotación alguna. No obstante,
si se incorporaban bacterias u otros microorganismos a la
segunda solución, al cabo de cierto tiempo también hacía rotar
la luz a la izquierda o la derecha.
Pasteur llegó a la
conclusión de que las moléculas orgánicas pueden existir en
una o dos formas, llamadas isómeros (es decir, que tienen la
misma estructura y difieren tan sólo en que son imágenes
especulares la una de la otra), que llamó, respectivamente,
formas levógiras y formas dextrógiras. Cuando los químicos
sintetizan un compuesto orgánico, se producen ambas formas en
igual proporción, cancelando sus respectivos efectos ópticos.
Los sistemas orgánicos, por el contrario, tienen un elevado
grado de especificidad y capacidad para discriminar entre
ambas formas, metabolizando una de ellas y dejando la otra
intacta y libre para rotar la luz.
Refutación de la
generación espontánea
Plenamente consciente de la presencia de microorganismos en la
naturaleza, Pasteur emprendió una serie de experimentos
diseñados para hacer frente a la cuestión de la procedencia de
estos gérmenes. ¿Se generaban de forma espontánea en las
propias sustancias o penetraban en ellas desde el entorno?
Pasteur llegó a la conclusión de que la respuesta era siempre
la segunda. Sus descubrimientos dieron lugar a un feroz debate
con el biólogo francés Félix Pouchet -y posteriormente con el
reputado bacteriólogo inglés Henry Bastion- que mantenía que,
en las condiciones apropiadas, podían darse casos de
generación espontánea. Estos debates, que duraron hasta bien
entrada la década de 1870, a pesar de que una comisión de la
Academia de Ciencias aceptó oficialmente los resultados de
Pasteur en 1864, dieron un gran impulso a la mejora de las
técnicas experimentales en el campo de la microbiología.
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